Lo he vivido en mis propias carnes. El 'Triángulo de las Bermudas Patrio' lo forman las localidades de Trujillo, Béjar y Talavera de la Reina. Es lo que hay y conviene que se sepa. Por tanto, una vez contrastado por varios hechos que pasaré a comentar a continuación, puedo afirmar que el espacio que queda dentro del triángulo imaginario que forman estos tres municipios, ha resultado tener un halo de misterio y paranormalismo fuera de lo común... (inciso: Abuelo, sé que esta historia te va a encantar...).
Sin más dilación, pasemos a los hechos:
- Diciembre de 2006. Parador de Jarandilla de la Vera. Cáceres.
Por nuestro 48 cumplemes y 4º cumpleaños de novios, mi querido Rober me quiso dar una sorpresa que jamás olvidaré... por lo maravilloso de la sorpresa en sí y por lo truculento de lo ocurrido durante ese fin de semana.
Sobre las 19:30 horas, Rober vino a recogerme al trabajo para irnos de viaje. En un primer momento, me había comentado que quería que fuéramos a su espeluznante PUEBLO, ese fin de semana, para arreglar parte del tejado que se había venido abajo (NOTA: En otro post hablaré del PUEBLO en cuestión.... porque merece párrafos y párrafos...).
A lo que iba. Por supuesto que la idea, a priori, me parecía de todo menos interesante, pero al ser nuestro 48 cumplemes y 4º cumpleaños de novios decidí hacer de tripas corazón, llenar la maleta de ropa de abrigo y productos para desratizar y lanzarme por amor a la apasionante estepa castellana.
Cuando íbamos por el kilómetro 180 de la carretera de Extremadura (A5), entendí que algo raro estaba pasando. El camino no me sonaba (y mira que yo tenía marcado a sangre y fuego el trayecto desde Madrid hasta el PUEBLO) y, para más inri, Rober me miraba con cierta cara de 'Te voy a dar una sorpresa'... así que cuando llegamos a un cartel que decía 'Jarandilla de la Vera' supe que aquello debía ser el Paraíso hecho localidad.
Me llevó directamente al Parador Nacional, un castillo-palacio medieval maravilloso. Yo no cabía en mí de gozo. ¡Qué ilusión! Atrás quedaba el sopor de las noches en vela por el ruido de los roedores y el frío que calaba los camastros de lana del PUEBLO.
Aquella noche nos acostamos temprano porque pretendíamos hacer miles de excursiones al día siguiente. Recuerdo que dormí como una reina en aquella cama King Size... ummmmm...
Copioso desayuno buffet. Salimos del Parador con las pilas cargadas para descubrir la zona y disfrutar de sus excelsos paisajes. Cogimos nuestra furgo y nos fuimos a recorrer las carreteras comarcales.
Y en este punto es cuando todo comenzó a adquirir un cariz paranormal. De camino al Monasterio de Yuste, algo se cruzó en nuestro camino, justo en medio de la carretera....
- ROBER, FRENA!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!......
.... continuará....

Aunque me sepa ya l historia, estoy deseando la segunda parte desesperada!!!muy fuerte Cuchi lo que no te pase a ti...
ResponderEliminarMuchos besos!
basta
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