Historia Número 1. "Cuando la lipotimia entra en escena".
27 de julio de 2009. 15:30 horas. 45º a la sombra. Three Stones City, ciudad sin ley. Dos agentes de la policía local 'apatrullan' las calles del citado municipio en busca de algún resquicio de vida.
De pronto, suena un aviso por malla: "A todas las unidades. Acudan al Parque Central ataviados con chaleco y guantes para traslado de sujeto potencialmente peligroso. Repito. Acudan a la entrada norte del Parque Central para traslado de sujeto potencialmente peligroso.".
Mr. P y su compañero, sin dilación alguna, acuden raudos a la llamada del superior. Al llegar, observan con estupor una ambulancia psiquiátrica custodiada por dos patrullas. En aquel momento, un hombre de mediana edad, 1,73 metros de altura, moreno y con cara de dudosa situación mental, cruza el umbral de un portal anejo a la entrada norte del Parque Central junto a dos agentes uniformados.
- Mr. P y compañero, sitúense detrás del detenido y permanezcan ahí hasta que le introduzcan en la ambulancia. No se separen ni 5 cm de él. No quiero tonterías - ordenó el mando.
- Sí, mi sargento. No hay problema - confirmó Mr. P.
Y de este modo, nuestro protagonista y su compañero se ubicaron junto al detenido mientras los otros dos agentes uniformados trataban de conducirlo al interior del vehículo sanitario.
Pero... como en toda buena historia que se precie, lo que a priori parecía ir de mil maravillas, terminó por ser un completo caos.
Mr. P y compañero siguieron al sujeto de dudosa situación mental hasta que éste puso un pie dentro de la ambulancia psiquiátrica. En aquel momento, los otros dos agente que le llevaban sujeto por ambos brazos, bajaron la guardia al entender que éste ya estaba subiendo al interior del vehículo y, a su vez, Mr. P y compañero, se dieron media vuelta para dar por terminado el operativo.
Pero el sujeto en cuestión, en un momento de lucidez, percibió la flaqueza del momento y, como alma que lleva el diablo, salió disparado campo a través.
- Mr. P, corra detrás del detenido!!!! - ordenó el sargento.
Así, Mr. P, ataviado con botas altas de protección (=3 kilogramos), pantalones negros, cinturón (compuesto por grilletes, defensa, pistola, cargador, linterna, emisora = 15 kilogramos), camiseta negra y amarilla, chaleco (= 5 kg), guantes de protección y gorra negra, salió tras el detenido...
20 minutos más tarde. Aviso por malla: "A todas las unidades. He cogido al detenido. Bueno, nos hemos 'recogido' mutuamente. Estamos en un banco en la zona sur del Parque Central. Envíen sanitarios.".
Cuando llegaron los compañeros, Mr. P y el hombre de dudosa situación mental se encontraban esposados el uno al otro, tumbados en un banco del parque con las piernas en alto y un color de piel bastante parecido al amarillo. Un escaso hilo de voz salía del cuerpo de Mr. P: " Como te vuelvas a escapar va a correr tu prima..."....
P.D: Ayer fuimos Rober y yo, por primera vez, a ver un partido de baloncesto entre el Estudiantes y el Unicaja en el estadio Madrid Arena (Casa de Campo). El chasco fue monumental cuando, durante el partido, ni vimos repartidores de perritos y cocacolas gigantes, ni guantes con dedos inmensos, ni siquiera cheerleaders durante los descansos... Aunque la hecatombe llegó al comprobar que ir a ver al estudiantes no dista mucho de ir a ver a nuestro Atlético de Madrid: en el último segundo, van y la cagan.

P.D2: Hoy he hecho limpieza general de la cocina. La pirólisis del horno es un gran invento.

Quizá deberías añadir al título del blog: "Diario de una Periodista, Parada, Primeriza (PPP)... y del Atleti" :P
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